Cuando
me crearon tenía el mismo aspecto que ahora, parecía un joven de
aproximadamente veintidós años de edad, alto, corpulento, en definitiva
muy atractivo, mis ojos de color azul oscuro estaban tapados
ligeramente por mechones de pelo rubio. Era como un humano perfecto, a
excepción de dos extremidades largas y blancas posadas en mi espalda.
Las alas me permitían desplazarme por el cielo con facilidad. Era muy sumiso ante Dios, pues el fue mi
creador, y tenía respuestas a todo, o al menos eso creía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario