viernes, 1 de agosto de 2014

Una más *

Hace dos años era feliz, completamente feliz, jodidamente feliz. Le quería.
 Los veranos son cálidos, ligeros y duros en la distancia. Cuando eres feliz, cuando quieres y crees ser correspondido, confías. Confías y sueñas. Sueñas con el abrazo al volver, con donde iréis cuando os reencontréis, con como lo haréis por primera vez. Lo haréis con ganas, contentos, intentando aliviar los meses de añoranza a golpes de corazón. 
Pero, amigos, el amor es eterno mientras dura. Y a mitad de verano tus sueños se marchitan, se pudren y los pisan. Y lloras y sufres y vuelven a la memoria todos esos planes estúpidos que en un momento fueron estupendos y estuvieron llenos de luz. Te das cuenta de que estas sola, jodidamente sola, completamente sola. La ilusión fue violada en vacaciones, abandonada en una cuneta y perdida entre las carreteras provinciales que llevan al pueblo. 
Hoy, ahora mismo, la misma ilusión ha vuelto. Soy feliz, completamente feliz, jodidamente feliz y... Se acerca el verano. 

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