lunes, 6 de mayo de 2013

47* Pensamientos de una miope.

Los arboles son maravillosos. Cada una de sus verdes hojas como un individuo. Todas juntas, pegadas. Moviéndose en sociedad al compás del viento. En ocasiones con una brisa leve, como una caricia. A veces revueltas, agitadas, rozándose de forma arisca unas con otras. Ya no son un borrón  ni una mancha. El árbol ya no es un pegote verde entre tanto marrón urbano. Marrón en el mejor caso, gris apagado en la mayoría.  Gris muerto. Gris de asfalto. Gris de nubes y farolas. 
A través de mis cristales, veo las hojas. Las hojas como algo maravilloso, como trocitos que forman el gran mosaico que es ahora el árbol. Cuando antes tan solo era una triste nube verde entre tanto claxon.

No hay comentarios:

Publicar un comentario